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Encuentro de Grupos Barat (Chispas) de la zona sur

 

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La aventura es salvar los obstáculos de la distancia, se trata de que nada impida acercar los corazones de chicos y chicas, que desean vivir el Evangelio al estilo de Santa Magdalena Sofía. Y con este impulso de encontrarse los amigos, nos vamos a donde haga falta, y esta vez tocaba compartir todo un fin de semana con los Grupos Barat de Granada. Así que nuestro colegio Santa María del Valle y Santa María de los Reyes llenamos un autobús y fuimos cargados de sonrisas y sacos de dormir hasta Granada.
El fin de semana se nos pasó volando, apenas llegamos al colegio , nos esperaban animadoras y alumnos, para darnos la bienvenida en un pasillo de rostros encendidos por la emoción del encuentro y muchos aplausos. Nos dividimos en grupos y fuimos apurando el tiempo entre risas y juegos. Los animadores nos acompañaron en todo momento, haciendo que el tiempo volara porque nos lo estábamos pasando genial.

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La tarde fue otro regalo, con ese paseo hasta la Fuente de la Bicha, el río Genil nos acompañaba en nuestro caminar, y entre canto y canto, nos hacíamos amigos inseparables. Por la noche, hubo algo de tiempo para el descanso, después de la cena llegaba ese momento que todos habíamos esperado y que durante todo el día los animadores lo negaban, pero la “fantasmada” estaba a punto de empezar y los nervios del juego no me cabían en el pecho. El colegio se convertía en un castillo encantado donde debíamos encontrar las pistas y completar un mapa, que custodiaban monstruos y fantasmas, pasábamos como locos de la risa al grito, de la euforia a la calma.
Finalmente, pusimos nuestro día en manos de Dios, con una oración que hablaba de los sueños y de ser valientes. Mi mente recordaba cada instante y mi cuerpo me pedía un poco de paz y descanso.
Al día siguiente, después del desayuno preparamos por grupos la Eucaristía, y encontraba en mi paladar ese nudo y sabor a despedida, cantamos al final de la celebración el himno de los Grupos Barat y la emoción me hizo que se me escaparan algunas lágrimas.
Lo vivido me hace pensar que la familia de los Barat es tan grande, que no existen fronteras para este sueño, yo sin duda estoy muy “Enredado con los Barat” y ¿tú?

José M. Guillén